lunes, 31 de diciembre de 2012

Que vuelva Ramón García

Hugo Chávez me recuerda a mi hermano mediano. ¿Raro en? Les explicaré. Cuando nos vamos de viaje mi hermano siempre "da la nota", y no es que cante muy bien el chiquillo, más bien tiene un oído en frente del otro, pero siempre le ocurre algo, algo que nos afecta a todos, que primero nos hace medio enfadar y que luego nos hace reír y mucho... (Cualquier anécdota preguntenle que le encanta contarlas). Pues bien, creo que a Hugo Chávez le pasa igual, es 31 de Diciembre y tiene que ser noticia... se nos va ( o no). Pobre Venezuela con este temita, nunca mejor dicho... les va a dar la uvas...

Último día del 2012... Qué rápido ha pasado el tiempo ¿Verdad? Parece que fue ayer cuando Ramón García y su capa daba las campanadas en televisión española.  Sin duda, si hay que pedirle un deseo al 2013 es: que vuelva Ramón García.

Y con él, la ilusión que ponía en todo y cada uno de sus pequeños discursos minutos antes de las campanadas.  A pesar de que ya no me pidan el DNI para comprar alcohol ni entrar en discotecas, siempre que llega esta noche me pongo nerviosa cuando pulso el botón de televisión española en mi casa, esperando ansiosa y con miedo por no saber qué son los cuartos y qué las campanadas...


Por eso creo que es momento de hacer otra vez la lista de propósitos del nuevo año, porque aunque no la cumplamos mañana eso será noticia, como es noticia todos los años que en verano hace calor...
Además ¿Qué hay de malo en tener una lista? Que la cumplamos o no es cosa nuestra, pero creo que pocas cosas en la vida dan tanta ilusión como hacer una lista, porque no es una lista de la compra como la que colgamos en el frigorífico y que luego muchos olvidamos al ir al supermercado, sino que es LA LISTA. Explicándole esta teoría una vez a un amigo dijo: "tu sí que eres lista" y río. No se lo tomé como una ofensa pero creo que se pensó que era una estupidez.   En mis películas favoritas se hacen listas que luego se cumplen (como dice mi profesor de Teoría del Periodismo: "les recomiendo encarecidamente que vean Un paseo para recordar y Ahora o Nunca) Y aunque Hollywood tenga la culpa de que sea  una ilusa, les diré que la satisfacción que te da una lista cumplida es equivalente, para que me entiendan, al gol de Iniesta en la final... No es tarea fácil hacer una lista y mucho menos cumplirla, pero como dijo aquel torero "hay gente pa tó".

Para terminar este post, que será el último del año les contaré que el otro día me pasó una cosa muy curiosa. Iba en el autobús cuando un señor que apenas había visto me pidió una aspirina, no tenía y en su lugar le di el último ibuprofeno que me quedaba. Para mí era un ibuprofeno, para él mi último ibuprofeno, y que por ser el último  no quería aceptar para no dejarme a mí sin ellos... Era un señor mayor, que tenía un gran resfriado y al que se le veía cansado. Fue entonces cuando me di cuenta de que deberíamos ocuparnos más de los demás, y mirar más por ellos, porque estamos demasiado pendientes de nosotros mismos. Yo la primera.  2013, no creo en la mala suerte, y que será el año de los 6 millones de parados también, no adelantemos acontecimientos. Y si esto es así permítanme que les diga que nos necesitamos los unos a los otros ahora más que nunca.  Es importante saber que tenemos a alguien ahí pero también lo es estar ahí cuando nos necesitan; por eso y sin ninguna duda creo que    en mi lista de este año lo primero que ponga será "ser un ibuprofeno, ser tu ibuprofeno" 

Feliz año nuevo 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Goodbye my lover

A pocos días de que se acabe el 2012 creo que es el momento de despojarse de aquello que hemos vivido. Es hora de quitarse lentamente la ropa, desnudar el alma y decir adiós a otro año que se va.
Ha sido un año duro, difícil, un año como no marcado por la crisis. Creo incluso que después de estos doce meses hasta le hemos cogido el gusto a esa palabra. Apuesto el cuello (y créanme que el cuello es de las pocas partes de mi cuerpo que me gustan) que nadie se acuesta un solo día sin haber pronunciado como mínimo esa palabra.... Hagan la prueba.

Pero creo que no es momento de pensar en lo que se nos viene encima... por lo pronto la luz sube y eso a mi padre le encanta porque podrá repetir (un poco más) esa frase que tanto le gusta: "¿Aquí que pasa que somos familia de Endesa?"
Como iba diciendo, creo que no es momento de eso, creo que mejor será que nos despidamos con un juego del 2012, en cierto modo, él ha jugado con nosotros... Por jugar la Selección Española ha jugado y ganado muchos partidos ¡Y de qué manera! Por jugar, jugó nuestro presidente con sus palabras "no entraré en debates nominalistas", por jugar juego hasta yo a "ser periodista" con este blog...


Recuerdo un ejercicio de teatro que hice hace varios meses. En él imaginábamos que estábamos en un camerino y poco a poco nos desvestíamos para dejar de ser nosotros y convertirnos en nuestros personajes. Con permiso de aquella  que me enseñó este juego,  podríamos usarlo ahora, aunque adaptándolo al momento.
Propongo cerrar los ojos, propongo desvestirnos lentamente, quitarnos la chaqueta, la camisa, los pantalones o la falda; quitarnos los zapatos y soltarnos la melena. Pero antes de despojarnos de todo, propongo como en aquel juego, coger algo especial para nosotros, algo que no se vea por fuera, algo que se lleve dentro. Algo INVISIBLE. Y así, cuando empecemos  poco a poco a volver a vestirnos, "esa cosita" vendrá con nosotros... Despojarnos del 2012 y ser nuevos para 2013. Seremos nosotros mismos. sí y sino ya se encargará "esa cosita" de recordarnos quienes somos  y a donde vamos. Propongo incluso hacer una maleta y en ella meter aquella lista que tanto nos encanta hacer con los propósitos de año nuevo que jamás cumpliremos... o sí. No se trata de olvidar, se trata de aprender a mejorar. Son 365 días los que vienen, días y noches. ¿No te mueres de ganas de empezar?

Se acaba el 2012, y propongo coger nuestra camiseta favorita combinarla con aquellos pantalones especiales; y tras habernos colocado bien los calcetines abrigarnos los pies con unas buenas botas, para pisar fuerte. Botas que al pisar charcos no nos entre el agua pero si salpique. Yo incluso creo que me plancharé el pelo para no parecer el Rey León al recibir el año... ¡Ah!Y quien quiera puede pintarse los labios de rojo, para morder el mundo y dejar marca...

2012, no puedes irte sin que te demos las gracias... ¿Porqué? A mí por muchas cosas, por muchos momentos y porque sé que lo mejor está por llegar.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

(A)mistad

Hay momentos en la vida en los que las cosas no salen como quisiéramos ¿Verdad? Momentos en los que, a pesar de tenerlo todo planeado, como si de una torre de cartas se tratase se cae una y caen todas detrás. 
Creemos que la solución es escapar, huir... muy lejos de aquí donde todo el polvo que la torre al caer ha levantado no nos pueda afectar... es entonces, cuando me encantaría gritar en medio de la calle: "Taxi" y en vez de un "siga a ese coche" implorarle un: " al aeropuerto, gracias". Si por algún casual de la vida eso me llegase a pasar no sé muy bien a donde iría, quizás cogería el primer vuelo más barato claro está... pero conociéndome sé que lo mas probable es que al final me echara para atrás. Pues por muy lejos que fuesen creo que los problemas acabarían metiéndose en mis equipajes. 

Viajar, volar, quizás navegar... cualquier medio de locomoción es bueno para escapar. Pero ¿Les cuento un secreto? Puedo probar que existe otro medio para afrontar la realidad... ¿Cómo se llama? Se llama amistad

Son muchas las frases que rulan por Internet intentando definir qué es la amistad. La RAE (Real Academia Española de la Lengua) también lo intentó, pero con permiso de todos sus integrantes de la A a la Z y sin estar sentada en uno de esos sillones pero sí en una cómoda cama caliente les diré que eso solo no es amistad.  

Y en estos tiempos en los que corren la mejor medicina, son ellos: los amigos. Esos con los que no es necesario ni siquiera tomar un café para pasarlo bien. Son ellos los que usan excavadoras cuando tu ánimo decae, son ellos los que están para reír y para llorar. 
Cuando tengo ganas de huir porque todo está fatal aparecen ellos y las ganas se van. Por eso creo que ahora no hay mejor medicina que salir con ellos a disfrutar... 


LIEBSTER AWARD

Una de mis mejores amigas también tiene un blog. Cuando pienso en ella y su forma de ser no encuentro palabras para describirla, no hay una palabra que la describa por eso mejor os dejo aquí su blog y así tendreís la oportunidad de conocerla mejor.
http://seamossinceras.blogspot.com.es
No es que sea mi mejor amiga pero tengo que decir que aunque parezca durita por fuera es lo más blandito por dentro. El post de hoy va por ella que me ha nominado a los premios Liebster Award (Es un premio que se concede a blogs con menos de 200 seguidores para darles una ayudita). 


Las reglas del juego son muy sencillas, primero hay que contar 11 cosas sobre ti, luego contestar a 11 preguntas del blog que te ha nominado, después hacer 11 preguntas a tus blogs nominados y por último nominar a 11 blogs con menos de 200 seguidores.
Preparados... listos... YA!

11 cosas sobre mí...

1 De mayor quiero ser escritora y periodista
2 Mi pasión es el teatro y la fotografía
3Soy donante de sangre y órganos 
4 Quiero visitar Australia
5 Algún día montaré en camello
6 Tengo una lista de cosas que quiero hacer antes de morir
7 Si quiero parecerme a alguien es, sin ninguna duda, a mi madre
8 Adoro las conversaciones nocturnas que no quieres que nunca acaben
9 Mis colores favoritos son el azul y el rojo
10 Si tengo que quedarme con alguien, me quedo contigo 
11 Si mañana se acaba el mundo, como dice Sabina: "que me pille bailando"


11 preguntas... 

1.¿Qué es lo que más te gusta de tener un blog? Poder desahogarme 
2. ¿Y lo que menos? Detesto cuando al escribir una entrada se me borra
3.¿Cuáles crees que son las prendas básicas sin las que no puedes vivir? Unos tacones y unos vaqueros, sí yo soy así
4. Un lugar al que te escaparías ahora mismo. A la nieve
5.¿Qué harías si te concedieran un deseo? Haría un gran viaje
6.¿Cómo vas a pasar fin de año? Buena pregunta... 
7.¿Cuál es tu indispensable para el pelo? La plancha
8. No sales sin... Una sonrisa
9.¿Playa o montaña?Playa
10. Un lugar donde te encantaría vivir ? Mi Sevilla me gusta
11.Una cultura que te encantaría conocer. La cultura gitana desde dentro

11 preguntas para otros blogs...

1 ¿Si tuvieras que dedicar el blog a algo o a alguien a quien sería?
2 Define tu blog en una palabra
3¿Caridad o Solidaridad?
4 ¿Qué es mas importante que te visiten o que tu visites blogs?
5¿Donde podría estar el éxito del blog?
6 Termina la frase: "Mi vida estaría completa si...
7 ¿ Y si mañana se acabara el mundo? 
8 Canción favorita
9Color favorito
10 ¿Qué haces por los demás?
11 ¿Sabes de verdad quien eres?

11 blogs a los que nominar...

http://chris4foo.blogspot.com.es/
http://losarbolesbailan.blogspot.com.es/
http://volvera493.blogspot.com.es/
http://dejamequetecuente15.blogspot.com.es/
http://elleeswonderland.blogspot.com.es/
http://anyexcuseisgood.blogspot.com.es/
http://sidoremifarefa.blogspot.com.es/



domingo, 23 de diciembre de 2012

Navidad,Christmas,Noël

Bajarte del coche en mitad de la carretera tan solo para bailar una canción con tu madre y tu prima, ha hecho que todo se me olvide. Cantar villancicos con una botella de anís "El Mono" como instrumento, y junto a una mesa repleta de cervezas, ha hecho que todo se me olvide. Que 12 personas hayan ido a comprar a Carrefour ha hecho que todo, menos lo que tenía que comprar,  se me olvide...

En fechas tan señaladas nos volvemos más tiernos y, en mi caso,  más olvidadizos. Son fechas especiales, tanto para los que creen como para los que no. Son días en los que uno decide juntarse alrededor de una mesa con aquellos con los que a lo largo del año no suele ver a menudo ( o sí), días en los que se olvidan los mosqueos y los enfados; y días en los que se hacen regalos. Hay quien piensa que quizás estos días nos volvemos más hipócritas, mas falsos e incluso más consumistas. Tengo una amiga incluso, que ella misma se considera el Grinch: odia la navidad.
Mucha gente odia la Navidad.  La odia porque detesta recordar a quien no está o simplemente porque siente que "hay que quererse todo el año"; y ojo razón llevan...











¿Que las familias deberían verse todo el año? Sí.
¿Que deberíamos demostrarnos entre nosotros cariño y amor todo el año? Claro
¿Que deberíamos hacernos regalos sin tener motivos? Por supuesto
¿Que deberíamos acordarnos de quien no está cada día? Obvio... ¿No?



Pero también sé que el mundo gira demasiado deprisa, y que a muchos no nos vale con que los días tengan 24 horas porque necesitamos más tiempo para todo lo que tenemos que hacer.  Y cada día sube (o baja) la prima de riesgo, cada día aumenta ( iba  a decir o disminuye pero eso creo que no...) el paro, cada día aparece más corrupción política (eso sí que no disminuye, Welcome to Spain) o cada día la capa de Ozono se destruye por esa manía que tiene mi madre al usar ambientador en casa... cada día salimos de casa, trabajamos para tener un sueldo que nunca se ajusta a nuestro siempre pequeño bolsillo y cuando vamos a dormir nos damos cuenta de que "el día" ha acabado y... ¿Qué has hecho? Nada, y con nada me refiero a lo de siempre, es decir, nada ( y lo dejo ya porque estoy entrando en un bucle)
 Pero

                                                      Es Navidad, todo cambia

Los días de Navidad los niños estamos de vacaciones, son días para jugar y disfrutar, días sin cole en los que estamos dispuestos a todo menos a quedarnos en casa. Nos encanta ir a comprar, a visitar el centro y esas bombillas de colores, nos fascinan los carteros reales que se saben nuestros nombres y las meriendas calentitas en tardes de frío, de mucho frío. Nos encanta veros cuchichear entre vosotros, cantar villancicos con una vieja pandereta para que nos deis aguinaldo y sobre todo, nos ilusiona que en días como estos, vosotros, los mayores, estéis con nosotros.
Es Navidad, sí, y seré sincera, cuando dejo de ser niña  no se me olvidan "los males del mundo" pero cierto es que los arrincono en un ladito de mí para ser pequeña, para contagiarme con ellos, para ilusionarme como ellos... y sí, intentaré que en estos tiempos los únicos recortes de los que hable sean los de papel de regalo en el que van envueltos las sonrisas, que  los únicos informes secretos que lea sean los papeles (o correos) en los que va el nombre de mi amigo invisible, y  que en mi casa, el único Emperador del que se hable sea  mi hermano pequeño el día de Reyes.

Dicho esto y aunque no me gusten las americanadas...
                        FELIZ NAVIDAD



viernes, 21 de diciembre de 2012

Fin del mundo

La historia con la que comenzaré este post es totalmente cierta. Sé que viniendo de una 19ñera que sigue creyendo en cuentos de hadas y viendo películas Disney no es muy creíble pero juro de verdad que me pasó.

Hace algunos meses (quien dice algunos, dice muchos, quien dice muchos, dice muchísimos) estaba en la parada de autobús esperando que el 6 me llevase a mi casa cuando de repente una señora anciana, de pelo gris y labios muy bien pintados de color rosa palo dijo de repente a todas las mujeres de la parada:

"Queridas amigas, sonrían, sonrían porque son especiales, y recuerden cuando se levanten por las mañanas digan : "Gracias padre mío por este nuevo día, gracias por este regalo" y por la noche cuando vayan a dormir digan: "Papi, Papi, Papi, gracias por este día, mañana será otro mejor" " . 

Recuerdo cada una de esas palabras como si las acabase de escuchar ahora mismo. Aquel día al montarme en el autobús y darle los buenos días a aquella extraña señora, que me había dejado fascinada con su "consejo", empecé a plantearme si aquello había sido una simple coincidencia o fue eso que dicen que se llama destino. Fueron  palabras que resultaron ser un gran "chute" de energía, no estaba atravesando una buena racha personal... pero para historias tristes mejor vean "Descubriendo Nunca Jamás", película grande donde las haya.













Siguiendo con la historia diré que cuando creí que había olvidado ese consejo volvió a aparecer. Haciendo pequeñas compras de Navidad llegué a la parada del autobús justamente para volver a esperar el 6, y allí estaba, con ese mismo peinado que tanto me llamó la atención aquel día... fue entonces cuando pensé: ¿Destino o casualidad?
Mi padre, que es un hombre sabio (o al menos a mí me lo parece), me ha dicho mientras cortaba jamón  que eso es el destino, que es un mensaje que alguien quiere que llegue a mí... Llevo 19 años esperando una carta de Howarts, quizás es el momento...












Con el Fin del mundo a las puertas me ha dado por pensar... Pensar en quizás cada día nos comemos demasiado la cabeza  planeando qué hacer en los siguientes días, semanas, o incluso meses. Olvidando que cada día es un regalo, que son 24 horas para salir,reír, llorar, cantar, bailar, querer, abrazar, sonreír, bromear,acariciar... y así podría seguir, pero me he dado cuenta de que no: Mejor salimos nos reímos hasta llorar, cantamos y bailamos mientras nos queremos, y nos abrazamos sonriendo sin dejar de bromear acariciándonos... Mejor aprovechemos el momento y vivamos el ahora porque quizás esta noche sea la del fin del mundo... pero mañana... mañana será un GRAN día.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Fuga de Cerebros


 Tenía muchísimas ganas de sentarme a escribir y cuando justamente he encontrado el momento coge la inspiración y no aparece. Vale, sí, lo sé, no le había pedido cita pero desde luego que si su cita es como la de mi dentista que te cita a las 18:00h y no te ve hasta horas después apaga y vámonos…

Vámonos… eso pensaba yo ayer cuando en un acto de locura (o aburrimiento), en una clase de Historia del Periodismo Universal  me dio por echar la Beca Erasmus llegando a poner incluso como destino Polonia. Lo que me faltaba… que me mandaran a Polonia, “suerte” que a mí nunca me dan becas…lo llaman “Familia numerosa” yo lo llamo “que mis padres declaran lo que cobran y los tuyos no”. 
                                          

                                     Y créanme cuando digo que esta vez no será diferente. 


 Lo cierto es que fue entonces cuando me empecé a plantear mi futuro, el mío y el del resto de jóvenes españoles;  jóvenes a los que ya no se les dice que su carrera “no tiene salida” ¿Por qué? Porque ahora en España todas las carreras tienen salida. Sí, al Extranjero.  

                                          El extranjero, para muchos,  ese gran desconocido. 

Eso que se conoce como “fuga de cerebros” y que mi hermano de 11 años cree que hace referencia a la película de Mario Casas y su pandilla de frikis en Inglaterra cada vez que sale en el telediario, es una realidad. Es nuestra realidad.   Es frecuente tener un primo o amigo, o ambos, que está estudiando en el extranjero y que ahora “vuelve a casa vuelve” porque es Navidad.
Somos muchos los que queremos convertirnos en un aventurero, que, de la noche a la mañana tiene que marcharse, y que no se sabe si volverá.   Sin embargo y, pesar de la que está cayendo, me alegra ver a  aquellos que estando en 2º de Bachillerato y sintiendo que “no les da tiempo” para estudiarse todo el temario de los exámenes de Selectividad ( como dice un gran amigo y escritor: "Hola esto es 2º de Bachillerato y esto es Jackass")  persisten, aspirando a ser médico, profesor, periodista ,abogado, juez, policía, arquitecto, ingeniero…

Si nos tenemos que ir, nos iremos. 

Pero tranquilos, llenaremos la maleta de jamón de Jabugo, chorizo, salchichón, aceite de Oliva Virgen, de Pepinos de esos que le gustan a la Merkel, de Paella, de feria, de Semana Santa (con permiso del resto de España, Sevillana)... y suena a "tópico típico" pero a mí MI ESPAÑA me gusta. Me gustan sus costas, me gustan sus playas, sus museos, su cultura, sus teatros, sus monumentos... pero no se preocupen, que nos vamos y volveremos, volveremos para desbancar como periodistas, abogados y jueces a los políticos corruptos, volveremos como maestros con varias lenguas para enseñar TOLERANCIA y RESPETO. Volveremos como matemáticos, ingenieros y arquitectos encargados de construir no solo casas para los desahuciados sino también diseñando SONRISAS, ILUSIÓN y ESPERANZA. 

Esto será como bien dice  Pedro Ángel Castillejo Blanco en  una carta al director en EL PAÍS, una fuga de cerebros, sí y que  :  “sean cerebros y no carne con ojos” . 

martes, 18 de diciembre de 2012

viernes, 14 de diciembre de 2012

Po va ser que no

Estaban preparados en sus congeladores, esperando que, de un momento a otro, una enfermera de esas que dan verdadero miedo apareciese y los llevara a la sala de quirófano.  Pero no, hoy no, en otras palabras: " pos va a ser que no".
¿Qué cómico fue aquel anuncio verdad?  Y es que, tengo que reírme, aunque sea solo al recordar el anuncio porque  lo que he leído hoy no me hace ninguna gracia...
Lo cierto es que ya ni siquiera me agrada leer los ingredientes de los tetra bricks... pero ese es otro tema del que como dice mi madre: "ya hablaremos tu y yo seriamente".
Y sí, han sido 4000 son los organismos que tendrán que esperar a ser insertados, quizás en otro momento, en aquellas personas que  los necesitan... Lo peor es que no son 4000 organismos, es que esos organismos representan personas, de esas como tú y como yo, aunque con una pequeña diferencia... les faltan pulmones, riñones... les falta vida. Y sí, sé que esas operaciones no son urgentes (estaría bueno) pero son operaciones, son vidas, son personas, que, aunque no nos demos cuenta están ahí y que con toda la que está cayendo olvidamos.


Olvidamos que son vidas humanas y que sienten como tú y como yo.




La olla embarazada


"Un señor le pidió una tarde a su vecino una olla prestada. El dueño de la olla no era demasiado solidario, pero se sintió obligado a prestarla.
A los cuatro días, la olla no había sido devuelta, así que, con la excusa de necesitarla fue a pedirle a su vecino que se la devolviera.
—Casualmente, iba para su casa a devolverla... ¡el parto fue tan difícil!
—¿Qué parto?
—El de la olla.
—¿Qué...?
—Ah, ¿usted no sabía? La olla estaba embarazada.
—¿Embarazada?
—Sí, y esa misma noche tuvo familia, así que debió hacer reposo pero ya está recuperada.
—¿Reposo?
—Sí. Un segundo por favor –y entrando en su casa trajo la olla, un jarrito y una sartén.
—Esto no es mío, sólo la olla.
—No, es suyo, esta es la cría de la olla. Si la olla es suya, la cría también es suya.
“Este está realmente loco”, pensó, “pero mejor que le siga la corriente”.
—Bueno, gracias.
—De nada, adiós.
—Adiós, adiós.. –Y el hombre marchó a su casa con el jarrito, la sartén y la olla.
Esa tarde, el vecino otra vez le tocó el timbre.
—Vecino, ¿no me prestaría el destornillador y la pinza?
...Ahora se sentía más obligado que antes.
—Sí, claro.
Entró y volvió con la pinza y el destornillador.
Pasó casi una semana y cuando ya planeaba ir a recuperar sus cosas, el vecino le tocó la puerta.
—Ay, vecino ¿usted sabía?
—¿Sabía qué cosa?
—Que su destornillador y la pinza son pareja.
—¡No! –dijo el otro con ojos desorbitados— no sabía.
—Mire, fue un descuido mío, por un ratito los dejé solos, y la embarazó.
—¿A la pinza?
—¡A la pinza!... Le traje la cría –y abriendo una canasta le entregó algunos tornillos, tuercas y clavos que dijo había parido la pinza.
“Totalmente loco”, pensó. Pero los clavos y los tornillos siempre venían bien.
Pasaron dos días. El vecino pedigüeño apareció de nuevo.
—Noté –le dijo— el otro día, cuando le traje la pinza, que usted tiene sobre su mesa una hermosa ánfora de oro. ¿No sería tan gentil de prestármela por una noche?
Al dueño del ánfora1 le tintinearon los ojitos.
—Cómo no –dijo, en generosa actitud, y entró a su casa volviendo con el ánfora perdida.
—Gracias, vecino.
—Adiós.
—Adiós.
Pasó esa noche y la siguiente y el dueño del ánfora no se animaba a llamar a la puerta del vecino para pedírsela. Sin embargo, a la semana, su ansiedad no aguantó y fue a reclamarsela.
—¿El ánfora? –dijo el vecino – Ah, ¿no se enteró?
—¿De qué?
—Murió en el parto..
—¿Cómo que murió en el parto?
—Sí, el ánfora estaba embarazada y, durante el parto, murió.
—Dígame ¿usted se cree que soy estúpido? ¿Cómo va a estar embarazada un ánfora de oro?
—Mire, vecino, si usted aceptó el embarazo y el parto de la olla. El casamiento y la cría del destornillador y la pinza, ¿por qué no habría de aceptar el embarazo y la muerte del ánfora?"
Jorge Bucay 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cosas pequeñitas

En una mañana en la que se me amontonan los trabajos que debo entregar en la facultad no se me ocurre otra cosa que abrir el Facebook. Y tras observar las novedades de los "amigos" (seamos sinceros no todos los que están ahí son mis amigos... de hecho creo que incluso alguno me cae mal... ) he visto una página titulada "Microcuentos". Soy fan de esas pequeñas historias que en tan solo una línea dicen mucho más de lo que cualquier periodista de algún periódico de "cuyo nombre no me quiero acordar" (Gran Sabio este Cervantes)  ha dicho alguna vez.
Cómo iba diciendo, en esta mañana de sábado en la que me apetece todo menos trabajar, me puse a leer microcuentos. Me apasionan cada uno de ellos, más  por su forma que por su contenido aunque también más por su contenido que por su forma. Sí, mi mundo es una controversia... "Un esperpento" como diría Don Latino de Híspalis en la vieja Taberna de Picalagartos... a la que por cierto echo de menos. Lo cierto es   que pensar en microcuentos, y a través de un proceso mental que desconozco porque deje de estudiar ciencias en 3 de ESO,  he llegado  a la conclusión de que son las cosas pequeñas por las que merece la pena seguir aquí, y como bien decía Raquel Martos en su blog: "Decirles a los mayas que esperen un poco, que nos dejen cinco minutitos más, que estar aquí quizás valga la pena…"

Es esa entrada de cine que guardas en la cartera la que hace que recuerdes la primera vez que fuiste al cine con él y todo lo que pasó. Es esa pulsera que llevas la que hace que te recuerde que "estés donde estés" está contigo, o ese pequeño momento en el que te quedas a solas con alguien al que conoces poco y se queda todo en silencio... ¿Qué momento verdad? Es ese pequeño mensaje de texto que alguien te manda tras haber pasado el día contigo el que hace que vuelvas a casa mucho más contento, o ese pequeño miembro (no diré miembra pese a lo que diga Bibiana Aído) nuevo que entra en la familia y hace que todo el mundo se vuelva más cariñoso, más bebé...  sino, que se lo pregunten los vecinos de Froxan que llevaban casi treinta años(27 para ser exactos)  esperando un bebé. Y es,  y quien lo ha tenido lo sabe, el pequeño beso de una madre antes de dormir el que hace que duermas mejor.

Son cosas pequeñas que nos hacen grandes, son grandes cosas que parecen pequeñas.

Y aunque no me pregunten les contaré que yo también tengo mis momentos preferidos pequeños (parece que hablo como una niña pequeña, valga la redundancia) Soy fan de una pequeña palabra que dice una amiga:  "Fabuloso",  tan solo 8 letras que me fascinan. Soy fan de esos "Buenos días" acompañados de una pequeña sonrisa y una mirada de complicidad, fan por supuesto, de mi pequeño libreto en el que suelo apuntar cosas cuando viene la inspiración... Me encanta ese pequeño café que me prepara mi padre mientras estudio,  y me gusta muchísimo esa pequeña mesita de noche que tiene mi madre en su habitación y en cuyos cajones puedo encontrar maravillas... Admiro el momento en el que alguien se hace una foto, un pequeño instante que vale mucho más de lo crees... como admiro a Peter Pan, ese pequeño que no quería crecer. Soy partidaria de los paseos en bici, pequeños por supuesto porque yo y el deporte no nos llevamos bien, al igual que de los pequeños baños en el mar; partidaria de los bombones tras la cena, de ese ejercicio de teatro en el que nos tenemos que decir cosas al oído, y partidaria de tus besos.    Me encantan las cosas pequeñitas, me encanta esta canción:






"Un punto suspensivo que se ahoga entre dos." Adrián Glez Camargo
"La princesa besó al sapo y no se volvió príncipe. Decidió seguir intentando. Tras 20 años de casados supo que no funcionaría." OR Nieto
"Esperando a que se cerrara el telón, actuó su vida entera". Omar Bucio
"Él dejó de buscarla y entonces ella se perdió". Selene González
"Poco a poco olvidó el calendario... Solo era verano cuando no llovía en sus ojos". Nuria Vilán Prado
"Te querré hasta el fin del mundo" Recordaba, abandonada, al borde del infinito. Érika González Leandro

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Salta

Cómo en aquella película en la que Meryl Streep saltaba en la cama junto a Julie Walters y Christine Baranski mientras cantaban esa famosa canción de Abba ... 


Hoy soy yo la que salta. 
 Hoy soy yo la que se sube a la cama y salta, o como se dice por aquí en el sur... hoy "me tiro al charco".  
Es el momento de apostar por lo que quieres, por aquello que te apetece, sin miedos, sin vergüenza, pero con ganas, con ánimo, con emoción.  Saltar y acariciar el cielo con las yemas de los dedos, saltar  y gritar, saltar y dejarse caer... ¿Suena bien no?  Disfrutando, eso sí, de ese pequeño trayecto que hay desde las alturas hasta el suelo, bendita fuerza de gravedad que en momentos de lo que yo llamo "éxtasis" nos devuelve a la realidad, todo hay que decirlo...   
Pero antes de saltar las dudas invaden mi mente: ¿Será mucho tiempo el que transcurre desde que se salta hasta  que se llega al suelo?¿Qué sentiré? ¿Libertad? ¿Quizá miedo? ¿Y si no me da tiempo a disfrutarlo?  y lo que más me preocupa de todo... Al caer ¿Dolerá? 
Me pregunto y no sé responderme.... Ni siquiera sé si seré capaz de dar el salto o si necesito a alguien que me empuje... pero es lo que realmente me preocupa es la caída. Cuando era niña y me tiraba por el tobogán siempre pensaba mucho en cómo caer,  y la verdad es que eso provocaba que los demás niños se quejaran porque tardaba mucho en tirarme...  pero es que no podía pensarlo en la cola porque me ponía tan nerviosa que no era capaz de pensar... Cuando llegaba mi turno siempre me paraba unos minutos antes a pensarlo y si  por alguna casualidad había pensado algo siempre se me olvidaba y tenía que volver a empezar. Agarraba fuerte la barra que hay colocada justo encima del tobogán (cuya función jamás entenderé) y me sentaba, entonces pensaba y me tiraba.  Han cambiado mucho las cosas pero hay algo que no ha cambiado y es que cuando me lanzo, sigo cerrando los ojos para poder sentir mejor el final, no importa si es bueno o malo, cerrando los ojos  se siente mejor. Al menos algo tengo claro, cada vez que salte también los cerraré.
 Pero volviendo a la última pregunta que me hacía... el dolor... el dolor que nos causa algo o alguien es algo que no podemos controlar... es algo que tampoco sabremos cuando llegará... es algo que nadie sabe cuando aparecerá. Será que hoy estoy positiva y que lo veo todo de otro color, pero no sé por qué tengo la sensación de que esta vez no dolerá. Y en caso de que esto ocurriera creo que tampoco  debo tener miedo, al fin y al cabo, ya lo dice aquella canción de Rosana que tanto me gusta escuchar en esos días en los que el mejor plan está en casa junto a esa vieja falda de camilla que te espera para darte calor… “Si te caes te levantas”.  E incluso pensándolo mejor no me importaría caerme como cayó Natalie Portman en la última actuación como Cisne Negro... 


















Hoy no me importa caer, hoy me tomo un Tequila y me pongo a saltar 













miércoles, 28 de noviembre de 2012

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Por qué estudiar periodismo?

Había perdido la fe en el periodismo, en la objetividad, y por perder, había perdido hasta la ilusión. Me levantaba cada mañana desmotivada, yendo a clase a escuchar a una serie de profesores (más o menos buenos) y  pensando durante ese interminable trayecto hasta la facultad (que suelo hacer en el autobús)  si realmente había escogido la opción correcta. "¿Por qué estudiar periodismo?"

Muchos ya nos habían enseñado que la objetividad como tal no existe, que la información está sujeta no solo a la ideología sino también  a la economía; y como gota que colmaba el vaso, el mundo me demostraba que no hacía falta estar titulado para dar información o expresar tu opinión acerca de un tema en un medio de comunicación. Me demostraba además, que debíamos posicionarnos en un bando u otro para poder ser alguien en el mundo de la comunicación, y que eso de ser "bueno" era demasiado difícil si no se tienen los medios necesarios.
Pero algo dentro de mí insistía en no abandonar, en no caer en el agobio y la desolación. Era algo que me decía que debía continuar.
Hoy todo cambió. Hoy volvieron, volvieron las ganas de informar, de concienciar al mundo de lo que ocurre a nuestro alrededor, de no dejar que nos manipulen y sobre todo, volvieron las ganas de cambiar la realidad.  Volvió la ilusión, esa que me hace trasnochar para saber qué ocurre en unas elecciones, esa ilusión que me hace leer e investigar sobre temas de los que me encanta hablar.
Y es que, tras varios días preparando unas pequeñas preguntas para un trabajo de una de las asignaturas que curso, hoy, realizaríamos esa pequeña entrevista.  Era nuestra primera entrevista, y nuestra "víctima",  un economista de gran renombre y bloguero; que había publicado periódicamente en  ABC, y que muy modestamente había accedido a responder a las preguntas de dos pequeñas periodistas en proceso de construcción. Desde aquí, mis más sinceros agradecimientos, pues sin él no habría sido posible.
No puedo describiros que sensación tuve antes, durante y después de la entrevista, sólo sé que estaba muy nerviosa,sí, pero también ilusionada; emocionada por ese pequeño paso que iba a dar. Es cierto que esas preguntas no se pueden comparar con las que realiza Ana Pastor, como tampoco compararé este post con los que escribe Elvira Lindo. Pero sé que ellas son dos de mis modelos a seguir, y que intenté disfrutar interrogando a este señor. Todo lo que nos contó  me hizo darme cuenta de que en el fondo, aquello que nos enseñan en  la Universidad no está tan desencaminado de lo que es el verdadero periodismo. Y , aunque creamos que hay asignaturas que no sirven para nada o profesores que no saben enseñar, hoy he descubierto que me equivoqué (rectificar es de sabios ¿No?), pues, en cada una de esas palabras escuchadas pude  recordar enseñanzas de mis profesores, de los que me siento orgullosa. Ojalá esta sea la primera de muchas entrevistas,  y ojalá que todas ellas me recuerden que el periodismo nos  forma como personas y nos hace darnos cuenta de que todo lo que ocurre alrededor nos interesa, nos influye, nos condiciona.
¿Por qué estudio periodismo? Porque me muero de ganas de cambiar las cosas, de luchar, de aprender y sobre todo, estudio periodismo por la libertad, principio básico del ser humano, de la persona, y de la que por desgracia no todos pueden presumir. Estudio periodismo porque me gustaría  defender lo invisible, y lo imposible también, pero sobre todo estudio periodismo porque me hace sentir que todo puede se puede arreglar.
Nada como este pequeña experiencia para aprender que la esperanza es lo último que se pierde.

 Y por último y si me lo permiten tengo que darte las gracias a ti,  gran compañera y amiga. ¡Gracias! Por haberme aguantado esos nervios mezclados con café.

domingo, 25 de noviembre de 2012

25N

"Y si tan hombre eres... ¿Por qué no coges la puerta te marchas y nos dejas en paz?" ¿Cuántas veces se habrán preguntado esto aquellas que sufren violencia machista? ¿Cuántos golpes son necesarios para decir BASTA? ¿Cuántas víctimas hacen falta para que nos demos cuenta de lo que está pasando? La violencia de género es mucho mas común de lo que creemos, y es que, sin que nos demos cuenta convive con nosotros cada día ¿Ah no? Veo violencia en las palabras de aquel chico que le pide a su chica que no salga en falda, o que no salga sin él, veo violencia en la cara de una madre que lleva a sus hijos al colegio y que responde con un "Me dí un golpe con la puerta" o " Me caí por la escalera" cuando le preguntan qué le pasó en el ojo. Pero aún más veo violencia en aquellos que creen firmemente en que las tareas del hogar son "cosas de mujeres". El mundo evoluciona, y parece que en eso se nos olvida cambiar. Se nos olvida , a diario, que TODOS somos IGUALES, y que la igualdad no empieza cambiando los muñequitos del semáforo ni dejando de usar el masculino genérico. La igualdad empieza en casa, la igualdad empieza en la escuela y no termina en la universidad, sino que se mantiene hasta el final, porque somos iguales hasta para morir. En lo que llevamos de año fueron 43 las víctimas, mujeres, madres, hijas, nietas, todas ellas, que alguna vez amaron a ese hombre, fueron asesinadas por él, por él mismo por el que habrían dado la vida ¿Qué ironía no? Ante la violencia... TOLERANCIA CERO

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Tuve conocimiento de una niña que, siendo un bebé, le regalaron un osito de peluche. Era un osito blanco, al que llamó, aunque no se sabe muy bien por qué Paco. Apenas daba sus primeros pasos cuando Paco le acompañaba de la mano. Le salieron los primeros dientes y Paco le sirvió de mordedor. Ya pronunciaba sus primeras palabras cuando Paco la escuchaba en todo lo que decía. Y fue así como fue creciendo junto a él, sin que nada los  separase en ningún instante, día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año. Él vio como ella crecía, como del cole pasaba a la universidad sin apenas haber cambiado, seguía siendo aquella niña, y ella, ella vio como él, poco a poco, iba perdiendo su textura, su nariz y sus ojos. Lo cierto es que, a pesar de todo lo que habían dado el uno por el otro, el día que se le partió el corazón, aquello no tuvo arreglo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

co-razones

“No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas…  ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras;  y el remolino que forma en cada paso,  en cada gesto…  Pero además le he visto serio, ser él mismo, y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
 Por eso, eso que me cuentas de que "mírale, como bebe las cervezas", y como se revuelve sobre las baldosas. ¡Qué fácil parece a veces enamorarse! Todo eso de que él puede llegar a ser ese único motivo de seguir vivo...

Todo eso de que "los besos de ciertas bocas saben mejor" es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de enfrente para salvarte...
No sabes lo que es despertarte y que él se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas como deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende el que pierdas la cabeza por sus piernas, el sentido por sus palabras y la calma por un mínimo roce de mejilla (…) Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también le veo. Que cuando el cruza por debajo del cielo, solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio inferior. Que conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido, y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que le tienes que tocar al este de su cintura para conseguir que se ría, y me se lo de sus rodillas(...)

Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el número de pasos que hay de su puerta a la mía. Que no solo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no puedo decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese milagro que supone que exista. Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo (…) Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo, sobre el mismo. Qué razones tenemos todos… pero yo, muchas más que vosotros.”

Te reto


"Te reto… te reto a venir aquí, conquistarme. Conocerme, saborearme, exprimirme, sentirme, serme. Mañana, noche, tarde o nunca. Entre mis sábanas, mis abrazos, mis amigos, mis momentos, mi vida. Te reto, a ti. Ven por mí, con decisión. No dejes que me caiga, ni que me rinda. Atrápame mientras huyo, átame al temor.  Hazme olvidar los desechos damnificados que otros fundaron en mí, sin incluso yo saber. Te reto a que me sorprendas, me intimides, y unas los dos o tres “yo” que todos tenemos. Te desafío, eso sí,… a que me olvides, después.” 

domingo, 11 de noviembre de 2012

martes, 6 de noviembre de 2012

#2

Ellas también son dos. Les presento a mis dos invisibles. Se montan cada mañana en el autobús, con sus batas de franela, el pelo enmarañado y unos calcetines rayados que desentonan con las zapatillas de estar por casa. Cada mañana, no importa si es Noviembre o Agosto, cogen el autobús exactamente a las 7:30h . Van juntas pero apenas charlan. Será que la costumbre ha hecho que pierdan la emoción de cada día. Los viajeros que suben al mismo autobús que ellas rara vez las miran con, al menos, una pizca de empatía. Todo lo contrario, se apartan y con mucho disimulo, para que ellas no noten nada, apartan sus bolsos del lado en el que ellas están. ¡Cómo nos dejamos guiar por las apariencias! ¿Le tenemos miedo a dos simples mujeres porque su forma de vestir no es la adecuada? ¿O por su etnia? ¿Acaso el resto de mortales no roba? ¿No pide en las calles?  Vivimos en un mundo de estereotipos... donde lo más importante está debajo de esas ropas... donde lo más importante es INVISIBLE.

jueves, 1 de noviembre de 2012

"Lágrimas en el cielo"

Carlos Alsina, Ondacero radio, 1/11/2012, Madrid



"Les voy a decir una cosa.
Esta mañana, Andrés -cuarenta y cuatro años, casado, una hija- se levantó, más tarde de lo que él acostumbra entre semana.
Hoy es fiesta, no tenía que madrugar. Dejó a Elena, que es su esposa, durmiendo en la cama y se fue a la cocina, a prepararse un zumo y un café. Entraba luz por la ventana que da al patio. “Un día soleado”, se dijo,“un día luminoso de otoño frío en Madrid”. Dudó en poner la radio, no fuera a despertarse Elena, pero le pudo la costumbre y le dió al “on”. Escuchó los primeros compases de la tertulia y pensó “sin novedad”. Hablaban del euro por receta, de Hacienda, de Artur Mas. El menú de cada día. Le puso agua a la cafetera, llenó el cacillo, encendió la vitro. Abrió el armario de las tazas.
Y entonces se quedó parado. Con la mano en el tirador, el cuerpo rígido. Una palabra en la radio: suceso. Otra palabra: fiesta. Una ciudad: Madrid. Y la frase corta que le sacude como si fuera el único destinatario del aviso envuelto en luces rojas: tres chicas muertas. Andrés deja la cocina -la cafetera en el fuego, la radio puesta- y avanza por el pasillo con el miedo taladrándole la cabeza. Cuántas cosas puedes pensar en diez segundos. La puerta de la habitación está cerrada. La habitación de la hija. Él agarra con cuidado el picaporte, entreabre, con el mismo cuidado, la puerta. Y su mundo, de pronto, vuelve a estar en orden porque allí está ella. La hija adolescente que ayer salió de fiesta. Durmiendo, segura, entera.
Como Andrés, como Elena, sois tantos, ¿verdad?. Los padres y madre que esta mañana, al prender la radio, al prender la radio, al abrir el ordenador, al ojear el iPad, al conocer la noticia de la muerte de tres jóvenes en la fiesta del Madrid Arena os habéis asomado a la habitación de vuestras hijas para aseguraros de que no fueran ellas.
Otros padres y otras madres cuyas hijas ya no viven con ellos, o no estaban aún durmiendo en casa, agarraron el móvil y las llamaron para eso mismo, para descartar, para saber que esta desgracia no les había golpeado a ellos, para eliminar esa termita de nuestra tranquilidad que es la incerteza, el no saber. Anoche hablábamos de la muerte, en la víspera de Todos los Santos, y hoy nos hemos encontrado de cara, recién amanecidos, con ella.
Hoy nos acordamos de vosotros, los padres que pudisteis respirar al comprobar que vuestras hijas no eran, y nos acordamos, claro, de estas tres familias, de los padres y madres cuyas hijas sí eran. Katia, Rocío, Cristina. La incredulidad, la impotencia y que han invadido -sin pedir permiso- la vida de estos padres  que hoyse sienten como les hubieran abierto el pecho, les hubieran agarrado el corazón y se lo hubieran reventado, ese dolor tan brutal, enorme, que jamás pensaron que pudiera llegar a sufrir.
La incredulidad es general porque queremos creer que las reglas, las normas, los controles, garantizan que nunca pueda ocurrir un suceso como éste. Es absurdo. La muerte no puede llegarte, porque sí, el día que sales de fiesta. Y lo que nos cuesta es aceptar que sí puede ocurrir. Que, a veces, llega. Incluso habiéndose cumplido todos los controles, todas las prevenciones, todas las normas. Esto es lo que está, ahora, en discusión. O en investigación. Si cabe atribuir a alguna negligencia, a algún error de quien organizó la fiesta (o quien hizo las normas), si cabe señalar alguna irregularidad como factor que hizo posible que esto sucediera.
Es comprensible que deseemos que sea así, porque si identificamos ese factor podremos eliminarlo para el futuro. Haremos una norma nueva, implantaremos controles nuevos, inspeccionaremos de otra manera. Y eso nos devuelve una cierta seguridad, esa certeza que buscamos de que las muertes absurdas nunca ocurran. La investigación es todavía incipiente y se basa, en gran medida, en lo que la empresa organizadora declara (corresponde al juez de instrucción irlo verificando) pero no está probado ni que el aforo máximo fuera sobrepasado ni que estuvieran cerradas las salidas, como algunos testimonios de asistentes indicaron en las primeras horas.
No fue una estampida de diez mil asistentes que se encuentran con las puertas de emergencia selladas. La avalancha se produjo en uno de los pasillos de acceso, donde efectivamente tenía que haber mucha gente, como en toda la planta baja, y donde algo provocó que, en esa aglomeración humana algunas personas empezaran a empujar angustiadas queriendo salir a toda prisa, y chocando con los que hacían el recorrido contrario. Ese “algo” que desencadenó el desastre pudo ser, según la policía (hasta ahora sólo una hipótesis) una bengala o un petardo. Pero pudo haber sido cualquier otra cosa. Un tropiezo, un codazo, un empujón. Cuando un pasillo se parece a una colmena, cualquier mecha puede desencadenar una avalancha. ¿Se puede entrar a una macrofiesta con petardos y bengalas? ¿Hay que aumentar la lista de objetos prohibidos en locales con asistencias multitudinarias? ¿Hay que reducir los aforos máximos permitidos para los espacios queden siempre más desahogados de lo que estaba éste? Son preguntas que podemos hacernos, incluso que debemos hacernos. Pero sin ignorar que es muy difícil prever todos los factores posibles.
Que el aforo de un local es la gente que cabe en todo el local, pero eso no evita que se amontonen personas en los pasillos de acceso. Que tal vez lo que debiera asegurarse en fiestas como ésta es que los pasillos estén desahogados para que se pueda transitar sin aglomeraciones. Y que sólo a un irresponsable se le ocurre encender bengalas o petardos en una concentración humana tan enorme como ésta y en un local cerrado. Para las preguntas que están ahí seguimos todos buscando, y demandando, respuestas.
Los padres, los hermanos, los amigos, se estarán haciendo también esas mismas preguntas, aunque ellos de otra manera, porque para ellos la primera de las preguntas es cómo es posible que todo esto no sea un mal sueño del que uno puede despertar, qué sentido tiene que algo tan irremplazable y tan valioso como una persona a la que quieres y cuya presencia te ha acompañado siempre, haya dejar de estar ahí sólo porque a alguien, en una fiesta una noche en una sala, se le ocurrió tirar petardos. Cómo puede haber tanta desproporción entre un acto, ¿verdad?, y sus consecuencias. Para estos padres lo más difícil hoy es seguir. Cuando tu mundo se ha derrumbado, no es que te parezca imposible hacer las cosas, es que te parece imposible seguir.
Eric Clapton, guitarrista, cantante, compositor británico, perdió un hijo hace veinte años, cuando él tenía cuarenta y seis. Tenía un niño, de cuatro años, y de repente dejó de tenerlo. Quién puede prepararte para eso. Nueve meses después de su pérdida Clapton compuso una canción que se llama Lágrimas en el cielo.Comienza con una pregunta que le hace el padre al niño que ha perdido: “¿Sabrías mi nombre si yo te viera en el cielo? ¿Me ayudarías tú a mí a resistir si yo te viera en el cielo?
Tears in heaven es una de las quinientas mejores canciones de todos los tiempos según la revista Rolling Stone.
El tiempo puede derribarte.
El tiempo puede doblar tus rodillas.
El tiempo puede quebrar tu corazón,
Puede hacerte suplicar
Sé que debo ser fuerte
y seguir adelante
porque sé que yo no pertenezco aquí,
al cielo.
Buenas tardes y bienvenidos a La Brújula." 





sábado, 27 de octubre de 2012

#1

Quería inaugurar la sección con alguien muy especial, por eso he tardado en crear el primer post. Lo cierto es que no sabía con quién debía empezar. Pensé en conocidos pero también en desconocidos... y no, no hallaba con el candidato/a adecuado/a; hasta que al final, hoy, le encontré. Mejor dicho, él me encontró a mí. Simplemente apareció, y aunque en principio muchos le tomaron por loco, a mi en horas me demostró lo que valía. Y lo mejor de todo es que me ha hecho bajar de las nubes en las que estaba, a veces, o mejor dicho, muchas veces, tiene que venir alguien a bajarnos, a demostrarnos que todos somos iguales y que no hay unos mejores que otros simplemente porque nos lo hayamos creído o nos hayan hecho que nos lo creamos. Pero de eso no es de lo que os quiero hablar. Quiero contaros qué es una persona maravillosa, y aún no la he conocido del todo... Nos ha contado muchas cosas sin apenas conocernos, y lo que es más,  es consciente de sus limitaciones y sin embargo no se avergüenza de ello, todo lo contrario, las afronta y da la cara, y  ¿ Sabéis algo que me llamó mucho la atención? No ha perdido la sonrisa. Hay temas que le ponen triste y no le gustan, por eso decide siempre cambiar de tema, pero no lo hace como lo haríamos uno de nosotros, no, directamente te dice que no quiere hablar de ello y te sonríe. Esa sonrisa es especial ¿Saben por qué? Porque desemboca en risa, pero no una risa normal, sino una risa contagiosa. Es sencillamente como esa persona de la que os hablo puede hacer tanto bien con tan solo reírse a los demás. Sin duda un invisible especial. Pocos saben quién es de verdad, y muchos menos se preocupan por averiguarlo, sin embargo, ilumina cualquier cuarto en el que esté. Es un ejemplo a seguir, un ejemplo de superación al que muchos deberíamos admirar. Un invisible con un gran valor. Sin duda, os invito a conocerle porque os necesita, pero creerme cuando os digo que nosotros le necesitamos mucho más a ÉL. Quería desde aquí darle las gracias, por haberme abierto los ojos, y lo que es más: el corazón. Quería que supiese que he aprendido mucho y que me gustaría seguir aprendiendo, que no se vaya, que se quede hasta el final, que le necesitamos todos.

jueves, 18 de octubre de 2012

Invisibles

He decidido inaugurar una pequeña y nueva sección para el blog. El nombre no sé si lo define bien, pero estoy segura de que es hora de darle voz a aquellos que no la tienen. Me gustaría contaros historias reales, del día a día, esas que nos rodean a todos y que muchas son "invisibles a los ojos, pero no al corazón". Tu también puede unirte y si quieres, contar tu historia. Adelante. ¡Elige tu color!

martes, 16 de octubre de 2012

Zapatito blanco, zapatito azul

¿Sabes lo que es tener ganas de hacer cosas? ¿Sabes qué es sentir que puedes con todo lo que te echen? A veces siento que puedo, que me como el mundo cuando salgo de mi casa a las 7:30 de la mañana, pero luego las piedras van poco a poco metiéndose en mi zapato. Poco a poco van entrando a lo largo de la mañana, se cuelan a la hora de comer, y, cuando llega la noche ni siquiera el pie me cabe. Es, entonces cuando necesito descalzarme, sentir el frío del suelo que pasa lentamente desde el dedo meñique hasta mis orejas. Y una vez que soy yo misma, y que los pies han dejado de dolerme es hora de hacer dos cosas: en primer lugar suelo coger tiritas, algodón, y un poco de alcohol y me curo las heridas. Al principio duele, ¡Cuánto duele! pero poco a poco, tirita a tirita se va curando. En segundo lugar es hora de enfrentarse al zapato, y sacar lentamente cada una de las piedras que se han colado. El dilema viene cuando te preguntas:¿Qué hago con las piedras? ¿Tirarlas? ¿Guardarlas? Quizás ese no sea el verdadero problema, quizás debería plantearme cambiar de zapato.