domingo, 17 de marzo de 2013

En su punto

Necesitaba descansar...descansar mis dedos sobre estas teclas que resuenan por mi casa en una noche oscura, silenciosa y que, parece nunca acabar. Prefiero no mirar si quiera el reloj, más la oscuridad de esta noche es apreciable tras los barrotes de mi vieja ventana gris y que me lleva a pensar que hace horas que Cenicienta regresó a casa dejando atrás su zapatito de cristal.

Cartier Bresson
Bendito silencio.

"Bendita oscuridad, voy a poder fingir que estás" Eponime, Los Miserables. 

A mi izquierda una fuerte luz alumbra a mi vieja Olivetti. Maravilloso regalo. 

Nunca fui chica de fiestas, aunque si partidaria de aquellas que celebraba la Liebre de Marzo junto al Sombrero Loco a la hora del té. 

En frente mía la leche parece hervir. El bote de Cola Cao espera ya junto a mi taza del Oso Yogui. Mi cucharilla, azul y blanca, que tomé prestada de aquel avión de Iberia espera ansiosa para procurar una mezcla perfectamente homogénea. Los grados de temperatura ya son exactos. Ya me lo dijeron una vez, el Cola Cao y la ternera, siempre en su punto.

 Creo que también deberíamos aplicarle esta regla a los hombres.

Lo que me sucedió a continuación fue digno de una novela de Julia Navarro, pero ya mañana será otro día. 

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